Alberto Ezequiel Volpi, en su libro Radiografía del Comunismo, cita las siguientes palabras pronunciadas a los comunistas por el diputado democristiano Pascual Pastore en el Parlamento Italiano:
“Yo siento hacia vosotros una particular atracción, mucho mayor de la que siento hacia mi partido, porque sois más infelices, porque carecéis de esperanzas, porque con las cualidades humanas nada comunes que tenéis ---y que frecuentemente son, sin duda, superiores a las nuestras--- sois sirvientes del error…! Por ello os deseo el bien, por la íntima persuasión con que estáis en el error, no obstante haber merecido estar en la verdad…
“Permitidme este otro recuerdo; yo tenía diez hijos. La mayor, que era toda mi ilusión, ha muerto y ha empleado para morir cuatro años. ¡Cuatro años son tantos días, tantas horas, tantos minutos! Pero yo espero verla nuevamente. No hago otra cosa que esperar… En apariencia yo ejerzo una profesión, trabajo en política. Pero no es verdad. Sólo busco el cumplimiento de esta esperanza. Más, cuando pienso que vuestra ciencia, que vuestra doctrina, dice con seguridad absoluta y enseña que entre los huesos de mi hija muerta, que esperan la resurrección, y la carroña de un buey no existe ninguna diferencia y que mi esperanza es una estúpida ilusión al servicio del capitalismo, ¡ah!, entonces os digo: mientras haya hijos que mueran y padres que esperen, los hombres se rebelarán contra vosotros, contra vuestra doctrina, contra vuestro comunismo. Nuestro desacuerdo ---permitidme que os lo diga---, nuestro desacuerdo, ese abismo que nos divide, está aquí, en la base y fundamento de la vida misma, lo que nos divide es este concepto fundamental de la existencia toda. Vosotros tenéis de la vida individual y social un concepto químico, ¡he aquí la razón de por qué sois desgraciados!
“Los ácidos y las sales se combinan y de ello resulta una reacción dialéctica de la vida, donde no hay lugar para el amor; así concebís vosotros todas las cosas. Y aquí está la gran divergencia. Vosotros estáis ensayando, no sin cierto éxito, un “bluff” colosal; pretendéis hacer creer que vosotros estáis por los pobres y que nosotros estamos por los ricos, que vosotros defendéis a los pobres y que nosotros defendemos a los ricos, que vosotros amáis a los pobres y que nosotros amamos a los ricos.
“Pero, permitidme que os diga con todo el sentimiento y amargura posible que vosotros no amáis ni a los ricos ni a los pobres. ¡Vosotros no amáis a nadie!”.

Y la historia lo recordará como …
EL JUNIO ARGENTINO.
¡La mediocridad al gobierno! ¡La corrupción al poder!
El próximo domingo, cuando los templos del saber, convertidos en cuartos oscuros, abran paso a la expresión cuantitativa de la ignorancia popular….
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